jueves, 23 de mayo de 2019

EL BUEN PASTOR, BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO








El Buen Pastor, Murillo

Vamos a comentar esta obra de arte de un pintor barroco sevillano y que actualmente se encuentra en el Prado.
La creación de esta pintura se basa alrededor del año 1660. De estilo barroco y hecho al óleo, esta obra cuenta con un aire infantil y religioso. Su autor, Bartolomé Esteban Murillo,  fue el autor español más conocido y apreciado fuera de España. Sus pinturas eran mayoritariamente de carácter religioso.
El Buen Pastor
El Buen Pastor de Murillo
En el cuadro se ve a un niño, que debía de ser pastorcillo, y un cordero. Las ruinas de detrás, son un icono o símbolo cristiano que hace referencia al paganismo vencido. El niño es Jesús, que fue a buscar al cordero o oveja despistado/a. Esto lo dice San Mateo en un Evangelio: si uno tiene cien ovejas y se le pierde una, deja a las otras noventa y nueve y va a buscar a la descarriada. También hace referencia a el Evangelio de San Juan.
Ahora, voy a comparar esta obra (El Buen Pasto de Murillo) con la de “El Buen Pastor de las catacumbas de Priscila”.
El Buen Pastor de las catacumbas de Priscila
El Buen Pastor de las catacumbas de Priscila
Podemos apreciar que en la primera imagen solo hay un cordero mientras que en la segunda hay tres. En la obra de Murillo el fondo está compuesto por ruinas y en la de las catacumbas, por dos plantas altas con unos pájaros encima. También observamos que en la obra de Priscila el hombre es adulto y en el Pastor de Murillo aún es un niño pequeño. La gran diferencia de todo esto es la simplicidad del Buen Pastor de las catacumbas de Priscila y la complejidad del Buen Pastor de Murillo, al igual que uno está hecho en piedra (catacumbas), y otro en una tela o lienzo (Murillo).
Lo parecido está en que hay corderos y un hombre en las dos imágenes.

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